Al día siguiente fui nuevamente al geriátrico, entré en la habitación del Doctor De Bilbao, al verlo dormido tomé el álbum, siendo descubierta por el personal de seguridad, quien me llevó al despacho dónde estaba la esposa del Doctor, quien asombrada me preguntó que hacía otra vez ahí, enojada me dijo que mi actitud era de controladora y a ella no le agradaba.
Puse el álbum sobre el escritorio y le señalé las iniciales M.L. y leí enlace de María Lucrecia Onetto y Ricardo De Bilbao, por lo que le dije María Lucrecia “Malú”
Ella estaba rígida y pálida, su cara una máscara perfecta, le seguí diciendo pobre Malú, la buena chica de barrio, está viva y rica, a punto de enviudar. Felicitaciones!!!
Me siguió afirmando que ella era inocente y que Ricardo y María del Carmen habían planeado todo.
Le afirmé que ella era tan asesina como su esposo y María del Carmen, que era responsable y que había traicionado a Elena.
Luego de acusarla me retiré dando fin a esta investigación… No había más nada que hacer.
Lo importante fue haber descubierto la verdad.










